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Misión Imposible: Libros vs Películas

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Desde los principios del cine moderno, se hizo común buscar inspiración en los libros para la gran pantalla. El problema es que, en muchas oportunidades, al comparar libros vs películas, esto ha resultado en una muy mala idea o en un producto final mediocre.

Las razones son muchas: mala adaptación del guion, irrespeto a la trama original, poco presupuesto, intentos de adaptar el libro a tiempos modernos (Por ejemplo, La Guerra de los Mundos), tiempo de duración de la película (Por ejemplo, Harry Potter y la Orden del Fénix), y otras. Al final, ha ocasionado que muchos se hagan algunas preguntas: ¿Realmente es necesario adaptar los libros al cine? O ¿existe la posibilidad de que se pueda conservar la esencia de un libro en la pantalla?

Para poder responder estas preguntas sobre los libros vs películas, hay que considerar algunos detalles importantes:

La sensación que transmiten los libros es subjetiva

Esto podría parecer una obviedad, pero no lo es. Los libros transmiten diferentes sensaciones a los diferentes lectores, y no sólo a nivel emocional, sino también a nivel visual. Aunque los autores de los libros se esmeren dando una descripción física detallada de un personaje o de un lugar, el lector lo interpretará según sus propios criterios.

Esto ocasiona que muchas veces, al ir al cine a ver la adaptación de su libro favorito, el espectador salga con una sensación de pesadumbre pensando “no se parece a como yo lo imaginé”. Y tendrá toda la razón, no es posible poder complacer la imaginación de todos los lectores al mismo tiempo, sólo intentar dar con las versiones más objetivas posibles.

El tiempo del cine es limitado, las páginas de los libros no

Esto es otro gran problema que trae muchos más problemas consigo en la discusión sobre los libros vs películas. Un libro puede tener desde unas 20 hasta varios cientos de páginas, según la complejidad de la trama, pero una película tiene un tiempo limitado en pantalla.

Las consecuencias de esto es que, muchas veces, los guionistas y directores deben tomarse libertades creativas y eliminar partes de la trama, personajes, acciones y otros, para poder resumir la obra literaria en un par de horas de pantalla.

No siempre estas “libertades creativas” se adaptan a lo que quieren ver los lectores, o terminan en una producción de cine de calidad. Es un problema importante y la solución ideal es… bueno… difícil de encontrar.

¿Vale la pena adaptar libros al cine?

La respuesta, aunque parezca engañosa, es “Sí”. Aunque existen muchos desastres registrados en este sentido, también han existido grandes películas que nacieron de esta forma. De hecho, si utilizamos esa lógica, el cine común, con guiones originales, también tiene un buen número de fracasos en taquillas, así que este no debería ser nunca una razón de escrutinio.

Existen muchas grandes adaptaciones de obras literarias a la gran pantalla que han gozado de un éxito increíble, y por ejemplo tenemos:

  • Lo que el viento se llevó
  • Harry Potter y el prisionero de Azkaban
  • El señor de los anillos: la comunidad del anillo
  • El señor de las moscas
  • El Padrino (I, II y III)
  • Psicosis
  • Apocalypse Now
  • Forrest Gump
  • El silencio de los inocentes
  • 12 años de esclavitud
  • Orgullo y Prejuicio
  • Matilda
  • El pianista
  • El nombre de la rosa
  • Jurassic Park
  • Misery
  • Bajo la misma estrella
  • La saga de Los Juegos del Hambre
  • La saga de Divergente
  • La saga de crepúsculo
  • El Código Da Vinci
  • Entre otras

Libros vs Películas: ¿Debo ver una película que ha sido adaptada de un libro que me gusta?

Esta es una decisión personal, si bien existen cientos de películas de cine de calidad que han sido adaptadas de obras literarias, otras han fracasado rotundamente, pero al final se trata de gustos. Cuando vas a ir a ver en el cine una adaptación de tu libro favorito, debes tener en cuenta que nada va a superar a tu imaginación, por lo tanto, lo que recibas puede no adaptarse a tus ideales.

Lo que si debes hacer es comprender que se trata de una visión creativa sobre la obra, no una versión definitiva de la misma, y puede ser disfrutada por separado, aunque cambie muchas cosas de la trama original.

El mejor ejemplo de esto podría ser las muchas de las obras animadas clásicas de Disney, que tienen cambios para hacerlas más amenas para los niños y darles finales felices. Aunque muchos detalles fueron omitidos, siguen siendo las versiones favoritas de muchos.

O, por ejemplo, Matilda, cuya película superó por creces muchas cosas del libro, incluyendo escenas memorables y un mensaje más feliz que la obra original. Ejemplos sobran, al fin de cuentas se trata de disfrutar aquello que nos gusta, de la forma en la que lo consideremos mejor.

¿Libros vs. Películas? Ambos son ganadores.

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